Autismo y Disfasia

Autismo:

El trastorno autista, de acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV-TR 2000), implica un inicio temprano de alteración en la interacción social, déficits de comunicación y un repertorio restringido de actividades e intereses. Las manifestaciones del trastorno varían mucho en función del nivel de desarrollo y de la edad cronológica del sujeto.

Las personas con trastorno autista pueden mostrar una amplia gama de síntomas comportamentales, en la que se incluyen la hiperreactividad, ámbitos atencionales muy breves, impulsividad, agresividad, conductas auto-agresivas y rabietas. Puede haber respuestas extrañas a estímulos sensoriales, por ejemplo umbrales altos al dolor, hipersensibilidad a los sonidos o al ser tocados, reacciones exageradas a las luces y olores y fascinación por ciertos estímulos.

Aunque no son criterios necesarios para diagnosticar autismo, con cierta frecuencia se observan también alteraciones en la conducta alimentaria y en el sueño, cambios inexplicables del estado de ánimo, falta de respuesta a peligros reales, o en el extremo opuesto, temor inmotivado a estímulos que no son peligrosos.

“El autismo en un sentido estrícto es sólo un conjunto de síntomas que se define por la conducta. No es una enfermedad. Puede estar asociado a muy diversos trastornos neurobiológicos y a niveles intelectuales muy variados.”

(Guía de apoyo técnico pedagógico: Autismo, Gobierno de chile, 2007)

 

Disfasia:

Es una disfunción específica en el desarrollo de la expresión y/o la recepción del habla y del lenguaje, en ausencia de otras discapacidades que podrían considerarse como posibles causas, como una deficiencia auditiva, un déficit de las estructuras periféricas del habla, una deficiencia mental, trastorno de la personalidad, lesión cerebral o trastornos psicóticos. (Benton, 1964).

Los criterios diagnósticos para Disfasia Severa denominada por Rapin y Allen

(1983) como Síndrome Semántico-Pragmático, son los siguientes:

Los niños con este trastornos usan superficialmente lenguajes complejos, pero su uso y comprensión es defectuosa.  Pueden decir palabras aparentemente sin sentido y respuestas tangenciales a las preguntas.  Este tipo de lenguaje puede darse asociado a otros comportamientos y anormalidades cognitivas, muchos de los cuales se parecen a formas leves de los déficit encontrados en autismo infantil.

 

Algunas de las características más comunes son:

  1. En su historia aparece un retraso del lenguaje, con escasez de éste hasta los 5 ó 6 años de edad. El niño puede dar respuestas inconsistentes a los sonidos siendo difícil descartar sordera. El lenguaje temprano tiene ecolalia o jerigonza.
  2. Cuando se evalúa un niño los resultados  muestran una comprensión peor que la expresión, lo que aparentemente no es así. Ejemplo: un niño puede espontáneamente nombrar un grupo de dibujos pero luego equivocarse cuando se le pide que entregue los mismos dibujos.
  3. Puede haber un interés especial por palabras o frases sin relación con el significado, como poesías, propagandas, que son repetidas mientras juega una y otra vez.
  4. Si al niño se le puede nombrar objetos o láminas, tres características pueden ser observadas:  -El niño percibe erróneamente el objeto o lámina, a partir de un detalle imagina el contenido el cual es muy poco atingente al contexto. Ejemplo: un niño que pensó que una niña poniendo una flor roja en la solapa de un niño, era la niña prendiendo fuego al niño.  -El niño puede confundir una palabra con una muy diferente en significado, pero similar en sonido.  -Puede haber un problema para encontrar la palabra adecuada y escoge una palabra que él ya conoce.
  5. Algunos niños continuamente hacen preguntas, pero parecen no oír la respuesta. Ejemplo: ante una lámina de un caballo  dicen: Donde vive el caballito?, frase ya escuchada anteriormente.
  6. El niño puede fallar en entender o producir gestos o claves en la comunicación.
  7. La estructura del lenguaje es aparentemente correcta, pero tiene problemas en la sintaxis, pronombres y tiempos verbales.
  8. Puede haber una marcada diferencia entre las habilidades del niño para comprender una situación concreta estructurada y la habilidad para comprender  una conversación normal, donde los participantes se refieren a hechos que no son inmediatamente deducibles del contexto físico.
  9. La comprensión es altamente literal, por  lo tanto los sarcasmos y el uso literal del lenguaje no son comprendidos.
  10. El déficit de atención es común en estos niños.
  11. Tienen tendencia a no seguir las instrucciones que se le dan y a responder a las normas sociales y el temor normal a los extraños puede estar ausente.
  12. Los juegos imaginativos son normalmente pobres y presentan atracción hacia objetos mecánicos.
  13. Algunos niños aprenden a leer en edad normal, pero su comprensión es baja.
  14. Muchos son significativamente torpes en destrezas motoras.

(Decreto N° 815, Ministerio de Educación, Chile, 31 de Diciembre 1990)